joelCMI was happy to be with the Daughters of Charity for their Provincial Meetings, November 13-15. You can view some pictures here. Because of the meetings, on Sunday morning I had the privilege of presiding at Eucharist, and preaching the homily which follows below in both English and then Spanish. During the weekend, we welcomed the new Director, Fr. Joel Vásquez Duque, C.M.

Estaba feliz de estar con las Hijas de la Caridad para sus reuniones provinciales, noviembre 13-15. Puede ver algunas fotos aquí. Debido a las reuniones, el domingo por la mañana tuve el privilegio de presidir la Eucaristía, y la predicación de la homilía, que sigue a continuación, tanto en Inglés y luego en español. Durante el fin de semana, le dimos la bienvenida al nuevo Director, el Padre Joel Vásquez Duque, C.M.

This is a gospel that scares us. Jesus used images and stories of Jewish tradition to prepare people for the coming of God’s representative.
In reality, the people of St. Mark’s time, having experienced persecution and exclusion from some of their families, were encouraged to remain faithful during this time of struggle. But why would he want to scare them?

Ah! Jesus did not want to. He knew that in certain moments of our lives, we feel as if God is not listening. The people of St. Mark felt that way. The persecution had begun, there was division in families. There were little revolutions in countries in which they lived that were bloodily suppressed by the powers that be. Some of their friends collaborated with the oppressors.

During the past week, we’ve been reading the book of wisdom. We need wisdom for tough times – for the end times. The great Jewish teacher Quoheleth says, “There is nothing new under the sun!” In our time, there are problems to tackle, but we know that the Word of God has left his throne and joined us on earth. We are able to cope with the problems of our day. While awaiting the end times prophesied by Daniel, there is still work to do. We are no blissfully unaware of the “signs of the times.” Yes, resources are becoming smaller, and the poor are not becoming less in number. Yes, the situation of the Church is changing. Some days you may feel like we are a small boat in a big sea and in stormy weather. The sky hasn’t turned black, but can become very dark. “And”, you might say: “We are few in number!”

I offer the words of Sister Louise Sullivan, a Daughter of Charity in the United States of America and a good friend:

“When one examines the charitable activities of St. Louise and the beginnings of the Daughters of Charity, one is struck by its scope. Along with its first assoicates, the Ladies of Charity, the Daughters became “the hands of Providence ‘ for the poor. It would be difficult to find a group in need that would be excluded from their charitable efforts. More surprising is the observation that, before the death of St. Vincent and St. Louise, at no time was the number of the Daughters of Charity more than 200. However, they transformed the nature of Christian charity. “(from Google Books, Vincent de Paul and Louise de Marillac: rules, conferences, and writings, pp. 56-57)

I believe God has always worked this way at least since the time of Vincent and Louise. I often wonder if, after leading the Christian people until the seventeenth century, God finally decided to leave part of their work in capable hands. And so, through the power of his Holy Spirit, he created our two little companies. And it’s true now, as it was in the early days, and as will be at the end of day’s: you are capable of what God asks.

Este es un evangelio que nos da miedo. Jesús utiliza imágenes y cuentos de la tradición judía para preparar a la gente para la venida del representante de Dios.
En realidad, la gente del tiempo de San Marcos, después de haber experimentado las persecuciones y la exclusión de algunas de sus familias, estaba alentada a permanecer fiel durante este tiempo de lucha. ¿Pero por qué iba a querer asustar a ellos?
Ah!, Jesús no lo quería. El sabía que, en ciertos momentos de nuestras vidas, podemos sentir como si Dios no está escuchando. El pueblo de San Marcos se sintió de esa manera. La persecución había comenzado, había división en las familias. Hubo pequeñas revoluciones en los países en los que vivían que fueron sangrientamente reprimido por los poderes del tiempo. Algunos de sus amigos que colaboraron con los opresores.
Durante la semana pasada, hemos estado leyendo el libro de la sabiduría. Necesitamos sabiduría para los tiempos difíciles – para los tiempos finales. El gran maestro judío Qohelet ha dicho, “No hay nada nuevo bajo el sol!” En nuestro tiempo, hay problemas que afrontar, pero sabemos que la Palabra de Dios ha dejado su trono y se unió a nosotros en la tierra. Somos capaces de hacer frente a los problemas de nuestros días. Mientras esperamos el tiempo final profetizado por Daniel, todavía queda trabajo por hacer. No estamos felizmente ignorante de los “signos de los tiempos.” Sí, los recursos son cada vez más pequeños, y los pobres no son cada vez menos en número. Sí, la situación de la Iglesia está cambiando. Algunos días se puede sentir como que somos un pequeño barco en un mar grande y tormentoso. El cielo no ha hecho de color negro, pero puede llegar a ser muy oscuro. “Y”, ustedes podrián decir: “Somos pocos en número!”
Les ofrezco las palabras del la Hna. Luisa Sullivan, Hija de la Caridad de América y buena amiga:

“Cuando se examina las actividades caritativas de Santa Luisa y los principios de las Hijas de la Caridad, se queda impresionado por su alcance. Junto con sus primeras socias, las Damas de la Caridad, las Hijas se convirtió en ‘manos de la Providencia’ para los pobres. Sería difícil encontrar un grupo que necesita que se excluya de sus esfuerzos caritativos. Más sorprendente aún es la constatación de que, antes de la muerte de San Vicente y Santa Luisa, en ningún momento el número de Hijas de la Caridad de más de 200. Sin embargo, se transforma el carácter de la caridad cristiana.”(trad. es mía)

Creo que Dios siempre ha trabajado de esta manera, al menos desde los tiempos de Vicente y Luisa. A menudo me pregunto si, después de haber guiado al pueblo cristiano hasta el siglo XVII, que finalmente decidió dejar parte de su trabajo en capaces manos. Y así, a través del poder de su Espíritu Santo, creó nuestras dos compañías pequeñas . Y hay una verdad ahora, como había en los primeros días, y como será al final de los días: ustedes son capaces de lo que Dios les pide.

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